El Convenio del Consejo de Europa sobre prevención y lucha contra la violencia contra las mujeres y la violencia doméstica, más conocido como el Convenio de Estambul, fue aprobado el 11 de mayo de 2011, y es el primer tratado europeo que aborda de manera específica la violencia contra las mujeres, siendo el único instrumento que existe a nivel europeo para hacer frente y luchar contra esta grave violación de los derechos de las mujeres.
El Convenio reconoce la violencia de género contra las mujeres como una grave violación de los derechos humanos y una forma de discriminación, considerando como formas de violencia de género todos los actos de violencia basados en el género, que implican o pueden implicar para las mujeres daños o sufrimientos ya sea de naturaleza física, sexual, psicológica o económica, incluidas las amenazas de realizar dichos actos, la coacción o la privación arbitraria de libertad, en la vida pública o privada.
Se reconoce la violencia sexual como una forma de violencia contra las mujeres, incluyendo como formas de ésta, no solo la violación sino todos aquellos actos de carácter sexual que no sean consentidos sobre otra persona. Establece como obligaciones y responsabilidad de los Estados: la prevención, la protección, la persecución penal, y el desarrollo de políticas integrales, con la finalidad de eliminar la violencia contra las mujeres.