Bailar, cantar y disfrutar: el derecho de las mujeres al ocio libre de violencias

Miles de personas se reúnen estos días en Madrid para disfrutar de los conciertos de Bad Bunny. Son noches de música, celebración y encuentro colectivo. Espacios donde compartir con amistades, cantar a pleno pulmón y disfrutar de una experiencia que muchas personas esperan durante meses.

Pero para muchas mujeres, asistir a un gran concierto también implica poner en marcha estrategias de autoprotección que forman parte de su vida cotidiana: avisar cuando llegan, compartir ubicación, permanecer siempre cerca de sus amigas o estar alerta ante situaciones incómodas.

Estas experiencias nos recuerdan una realidad que sigue presente: el derecho al ocio y a disfrutar del espacio público en igualdad de condiciones todavía no está plenamente garantizado para todas.

Cuando la prevención también forma parte de la fiesta

Los grandes eventos culturales son una oportunidad para construir espacios más seguros y libres de violencias. Por eso, cada vez más festivales, conciertos y celebraciones incorporan Puntos Violeta, dispositivos especializados de prevención, sensibilización y atención frente a las violencias machistas, especialmente las violencias sexuales.

Su función va mucho más allá de atender situaciones de emergencia.

Los Puntos Violeta envían un mensaje claro a todas las personas asistentes: las violencias machistas no son normales, no son inevitables y no tienen cabida en nuestros espacios de ocio.

Además, ofrecen información, orientación y acompañamiento a quienes puedan sentirse incómodas, inseguras o hayan vivido alguna situación de acoso, agresión o violencia sexual durante el evento.

La presencia de estos dispositivos también contribuye a que muchas mujeres sepan que no están solas y que existe un recurso al que acudir si lo necesitan.

El ocio también es un derecho

El acceso a la cultura, al ocio y a la participación en la vida pública forman parte de los derechos humanos. Sin embargo, las violencias machistas continúan limitando la libertad de muchas mujeres para disfrutar plenamente de estos espacios.

No hablamos únicamente de agresiones físicas o sexuales. También hablamos de miradas intimidatorias, comentarios no deseados, persecuciones, tocamientos, insistencias, situaciones de control o cualquier conducta que haga que una mujer deje de sentirse segura o libre.

Cuando una mujer modifica su comportamiento para evitar una agresión, cuando deja de acudir a determinados lugares o cuando no puede disfrutar con tranquilidad de una experiencia colectiva, estamos ante una limitación de derechos.

Por eso la prevención es tan importante.

Espacios seguros para mujeres diversas

Las mujeres no viven las violencias de la misma manera. La edad, el origen, la situación administrativa, la discapacidad, la orientación sexual, la identidad de género o la situación socioeconómica pueden generar barreras adicionales y aumentar las situaciones de vulnerabilidad.

Por ello, los Puntos Violeta deben construirse desde una mirada feminista e interseccional que reconozca la diversidad de experiencias y garantice una atención accesible, respetuosa y centrada en los derechos de todas las mujeres.

Respect Nation en los conciertos de Bad Bunny

En el marco de los conciertos de Bad Bunny celebrados en Barcelona y los que se están realizando en Madrid, Fundación Aspacia está a cargo de los espacios Respect Nation impulsados la empresa Live Nation.

Estos puntos cuentan con profesionales especializadas en prevención y atención de las violencias machistas, especialmente las violencias sexuales, preparadas para ofrecer información, orientación y apoyo a las personas asistentes que lo necesiten.

Esperamos que nadie tenga que utilizarlos. Pero su existencia es importante.

Porque garantizan una respuesta especializada cuando es necesaria.

Porque hacen visible el compromiso colectivo contra las violencias machistas.

Y porque recuerdan algo fundamental: bailar, cantar, celebrar y disfrutar del espacio público también es un derecho de todas las mujeres.